El mundo del transporte está descontrolado. Las alternativas al clásico servicio de taxis han llegado para quedarse y, no se conforman con llevarnos por tierra. Todos hemos oído hablar de servicios como Uber y Cabify, en esta ocasión hablaremos sobre el primero y su próximo proyecto.

Uber quiere llevarnos volando en el sentido literal de la expresión

Este lunes, Bloomberg indicaba que Uber había contratado a Mark Moore, un ingeniero de la NASA del Centro de Investigación de Langley en Virginia. Moore es un investigador que ha publicado múltiples escritos en relación a los coches voladores. Ya en 2003 escribió un artículo de investigación sobre los vehículos aéreos personales.

Moore no construirá ningún coche volador, se centrará en resolver problemas relacionados con el aterrizaje y el despegue vertical de aeronaves. Los problemas a los que se enfrenta están relacionados con el ruido, la eficiencia y la autonomía de este tipo de vehículos.

La principal ventaja de este tipo de desplazamientos radica en la posibilidad de evitar rutas predefinidas y elegir la ruta más corta. Así se evitan atascos y se llega al destino de una manera mucho más sencilla que con un coche. Con esta tecnología también surgen ciertas asperezas que se deben limar. La facilidad de uso, el control del tráfico aéreo, una propulsión eficiente y que sea económicamente viable son algunas de los retos a los que se enfrenta Uber.

Moore estaba apunto de jubilarse, con una gran pensión y sanidad gratuita durante el resto de su vida. Uber ha debido hacerle una oferta increíble además de una oportunidad para poder cambiar el modo en el que nos desplazamos a diario. Estaremos muy atentos al cielo para ver en que trabaja Uber.