El mundo de la tecnología está sumido en una continua renovación. Se indica que últimamente estamos sufriendo tal ritmo de revoluciones industriales que, somos incapaces de seguir el ritmo. Sin embargo, a pesar de este aluvión de novedades tecnológicas, este año hemos asistido al inmovilismo de la industria de la telefonía.

La generación perdida en la industria de la telefonía

Este año hemos asistido al Mobile World Congress más insulso en muchos años. Si el año pasado Samsung secuestró el Mobile World Congress quedándose con la fabricación del Qualcomm Snapdragon 835, este lo ha secuestrado Apple.

Si, algunos pensarán que Apple no tiene la culpa y, en parte están en lo cierto. La llegada del iPhone X supuso un cambio en las líneas de diseño, es algo positivo, una llamada al cambio.

La generación perdida 1

Sin embargo, la mayoría de los fabricantes han optado por una adopción débil del concepto propuesto por Apple. No se han esforzado en mejorar el concepto sino en mantenerlo o incluso empeorarlo.

Este año, Samsung ha optado por un diseño continuista. El éxito del S8 ha paralizado a la factoría coreana y han decidido por mantener un diseño sobresaliente. Las patentes sobre una pantalla sin notch no han llegado a tiempo.

Una patente de Samsung

El resto de fabricantes, LG, Huawei, Nokia, OnePlus, Asus y otros muchos han optado por incorporar su propia visión del notch de Apple. Cada uno con su propia aproximación y ninguno superando el concepto original.

Apple incorporaba el notch para reducir los marcos a su mínima expresión, no para que el marco inferior siguiese igual de pronunciado. Los fabricantes se apresuraron a lanzar terminales con el notch sin comprender su funcionamiento y perdiendo su esencia.

Esta podría ser la generación perdida de los smartphones

Otro de los que ha permanecido fiel a su esencia ha sido Sony, quien ha mantenido sus grandes marcos y permanecen inmóvil a los cambios del mercado. Sin embargo, esta estrategia podría condenarles a su desaparición.

No solo es ofrecer tu versión, es ofrecer ventajas a la versión original

Con esto, la crítica se resume en la nula apuesta por los sensores biométricos bajo la pantalla. La tecnología de Qualcomm ya existe y sin embargo no ha sido adoptada. Curiosamente, los fabricantes han optado por el reconocimiento facial. Una nueva muestra de la escasa personalidad.

Este es el diseño de Vivo

Por estos motivos, esta podría ser la generación perdida de los smartphones. Una generación impersonal, carente de novedades y que solo incorpora algo que ya había hecho la competencia. Así pues, confiamos en que los fabricantes tomen buena nota de sus resultados.

Es por estos y otros motivos por los que considero que, este año, no es interesante apostar por un gama alta. No se ofrecen apenas novedades y las que llegan ya existen o han sido malinterpretadas.