La compañía nipona hace tiempo que dio un giro de timón en su estrategia por conquistar el mercado de los videojuegos. Desde la salida de su Nintendo Wii, la empresa ha estado dando palos de ciego en un intento por redescubrir la fórmula del éxito que los ha reconocido como una de las grandes dentro de la industria; gracias a la nueva Nintendo Switch, parece que vuelven al redil. Sin embargo, no contaban con la estrategia de su caballo de Troya particular.

¿Quo vadis, Nintendo?

En un curioso movimiento de nostalgia y regresiones a luces de neón, bolas de discoteca y cintas de casetes, lanzaron hace un año una revisión de hardware en formato liliputiense de su ya mítica NES. La expectación fue tal que pronto surgieron especuladores cual champiñones en el bosque ante la noticia de la falta flagrante de stock en las tiendas. Ni cortos ni perezosos, los chicos de Kioto decidieron cortar el grifo para no decepcionar a sus seguidores (más tarde recularon y en 2018 repondrán stock).

Pero la fe del adepto de Nintendo es inquebrantable, pensaron. Así, tras ver la enorme ilusión generada con su pequeña NES, no dudaron en hacer lo mismo con la SNES Mini. Como no podía ser de otra manera, el aura de la empresa hizo su efecto y superó todas las expectativas: la revisión de la SNES Classic Mini, lanzada al mercado el pasado 29 de septiembre, ha superado en ventas lo conseguido por Nintendo Switch en su primera semana.

Un viaje al pasado para mejorar el presente

Los nipones se han marcado un Marty Mcfly sin saberlo, ya que la pequeña excursión al pasado ha tenido efectos positivos en el presente. Así lo ha ratificado MCV UK: la SNES Mini Classic ha vendido en Japón en su primera semana 368.913 unidades, superando a Nintendo Switch, con 330.637 unidades. El factor nostalgia parece haber calado hondo entre los jugadores, y es que no hay nada como una rápida excursión en Delorean para mejorar un poquito la realidad en la que vives.

¿Veni, Vidi, pero… vici?

Está claro que tras esta noticia Nintendo siempre encuentra fórmulas, cuando menos, interesantes a la hora de saber ganarse a sus clientes. No obstante, son conscientes de que estas pequeñas revisiones no son más que eso, extras de hardware dentro de su estrategia comercial. Su precio de 80 dólares son un gran atractivo, pero también uno de los motivos de las buenas cifras de ventas en este caso. El plato fuerte es su Nintendo Switch, por la que siguen apostando.

Sin embargo, a la competencia le toca mover ficha, y ahí está Microsoft con su Xbox One X llamando a la puerta. Lo mejor de todo es que los buitres que están presenciando esta guerra son los que saldrán ganado, o sea nosotros los jugadores. Que el caballo de Troya de la nostalgia no nuble la mente de los de Kioto. Puede que en un futuro cercano no sea suficiente.