Hace unas semanas conocíamos que Google estaba pensando introducir un bloqueador de anuncios, de forma nativa, en su navegador Chrome. A priori, esto puede resultar en algo beneficioso para el usuario, puesto que ya no dependeríamos de la instalación de extensiones que lleven a cabo esta función. Pero, teniendo en cuenta que la empresa de Mountain View controla el 90% de la publicidad online, ¿no sería tirarse piedras contra su propio tejado?

Ayer, Chrome actualizaba su versión Canary con el nuevo bloqueador de publicidad. Aunque hay que decir que la nueva característica se encuentra en una fase temprana de desarrollo, pues todavía no elimina publicidad de elementos multimedia como vídeos, nos hemos dado cuenta de que tampoco bloquea todos los banners de publicidad. Recordemos que, por ejemplo, Opera sí que bloquea la mayoría de los anuncios.

Hecha la ley, hecha la trampa

Para probarlo, hemos acudido a una web de cierta relevancia donde aparece una gran cantidad de publicidad. Como podéis ver en la siguiente imagen, con el bloqueador desactivado, aparece un anuncio conocido como “brand day” y un megabanner en la parte superior. El brand day es proporcionado por otra red de medios, mientras que el megabanner es de AdSense.

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Sin embargo, al activar el bloqueador de publicidad integrado en la última versión de Chrome Canary, vemos cómo desaparece la publicidad del brand day y el megabanner es sustituido por otro anuncio de AdSense con un tamaño algo menos intrusivo. En el resto de la web se mantiene la publicidad proporcionada por Google.

Publicidad bloqueada

¿Cómo terminará esto?

A falta de saber si Chrome traerá activado por defecto este bloqueador de publicidad, el uso del mismo podría llevarle nuevamente ante los tribunales de la Unión Europea. El navegador de Google cuenta con cerca de un 60% de la cuota de mercado de los navegadores, una cifra que se dispara si tenemos en cuenta su uso en smartphones.

En el hipotético caso de que viniese activado por defecto, Google desterraría a las redes de publicidad de la competencia del más del 60% de los dispositivos a nivel mundial. Esto reforzaría su posición de monopolio por AdSense, algo por lo que ya está siendo investigado por la Unión Europea, y podría colocarles en el centro de una nueva gran polémica.