Desde su nacimiento en 2005, la web de vídeos YouTube ha pasado de ser un portal donde la gente comenzaba a compartir ciertos vídeos de interés, a convertirse en una de las plataformas de Internet con más tráfico. Google ya lo vio venir, y adquirió la página por cerca de 1650 millones de dólares en acciones, allá por el año 2006. Y parece que les ha salido maestra la jugada.

La nueva televisión

Todo el potencial que atesoraba la idea de colgar vídeos para disfrute de todo el mundo, ha dado sus frutos. Actualmente cuenta con más de mil millones de usuarios (casi un tercio de todas las personas conectadas a la red). Genera miles de millones de visitas todos los días. Dispone de versiones locales en más de 88 países y se encuentra traducido a 76 idiomas.

Sin duda ha supuesto una nueva forma de entretenimiento y de promoción (tanto de artistas como de empresas que quieren publicitarse), robando usuarios que tradicionalmente han sido consumidores de televisión. Gracias a esto, se ha convertido en una enorme fuente de ingresos.

El programa de “Partners”

Google creó para su portal de vídeos un sistema de “partners” (conocido por las siglas YPP) con el objetivo de poder monetizar la actividad realizada por sus usuarios. Así, mediante recursos como la introducción de publicidad en los vídeos o el uso de merchandising, aquellos internautas que creaban contenido a través de canales recibían una compensación económica. Nacían así los ahora llamados Youtubers.

Sin embargo, el programa YPP se abrió hace cinco años a todo el mundo, sin restricciones (antes era necesario obtener un mínimo número de visitas al canal, así como cierta cantidad de suscriptores).

Esto ha supuesto que el servicio, por un lado, adquiriese una popularidad gigantesca. Pero también ha generado ciertos problemas. Entre ellos destacan la subida de vídeos con contenido de canales ajenos, o el robo de material procedente de otras fuentes, incluyendo a grandes marcas e incluso estudios de cine.

Restricciones a la hora de publicar material

En un intento por controlar estas malas prácticas, Google ha anunciado cambios en sus políticas de uso. Ahora, los creadores de contenido no se verán beneficiados de la monetización de sus canales hasta que no alcancen 10.000 visitas mínimas.

De esta manera, los de Mountain View tendrán un umbral en el que poder establecer filtros, y asegurarse de que el contenido que se va a subir es genuino y legítimo. Tampoco supone un desaliento a nuevos autores que quieran empezar a usar el programa YPP, puesto que es una cifra relativamente baja. Así lo ha explicado Ariel Bardin en declaraciones recientes:

“En pocas semanas, añadiremos un proceso de análisis de contenido a aquellos creadores que quieran formar parte del programa de Partners”

“Estas nuevas medidas ayudarán a que los ingresos recaigan en los autores que respeten las normas establecidas”

Además, también se espera que con estos cambios, el contenido de carácter ofensivo esté alejado de marcas y empresas que usan Youtube como plataforma publicitaria. Así, Google apuesta por tener más controlado su servicio. El tiempo dirá cómo se toman los usuarios estas nuevas políticas. ¿Qué piensas? ¿ Crees que YouTube debería dar más libertad a sus autores a la hora de publicar material audiovisual?