Un cúmulo de malas decisiones es lo que puede llevar a una empresa a una situación financiera insostenible. Esto es, ni más ni menos, lo que le ha ocurrido a la compañía americana productora de accesorios Mad Catz. Tanto es así, que la empresa se ha acogido al capítulo número siete de la ley estadounidense de bancarrota.

Un cúmulo de acuerdos infructuosos aboca al abismo a Mad Catz

Desde que se conoce el fracaso en ventas de Rock Band 4, la situación de Mad Catz ha pasado a ser precaria, llevando a la dimisión de varios directivos de la compañía. La situación fue tal que, financieramente hablando, la firma americana cerró 2016 con pérdidas de 10 millones de dólares, hecho que provocó la dimisión de su junta directiva y una reducción importante de la plantilla, con recortes en el 40% de ésta, que pasó de 219 a 133 empleados.

Mad Catz bancarrota

La empresa no ha sabido reponerse de estos acuerdos, por tanto, al verse en una situación financiera insostenible, se ha acogido a la Ley de Bancarrota de los Estados Unidos, país en el que Mad Catz opera. Así, tanto los directivos como los ejecutivos de la compañía rescindieron voluntariamente de sus contratos ayer, día 30 de Marzo, después de casi 30 años desarrollando productos para el mercado de los videojuegos.

La que es una de las compañías más longevas en el desarrollo de periféricos, procederá a la liquidación de sus bienes, entre las que se incluyen todas sus subsidiarias, siendo estas: TRITTON, enfocada al audio, GameShark, con productos diseñados para gaming y ThunderHawk Studios, dedicada a la simulación de vuelo. Además del desarrollo de hardware que corría bajo la marca Saitek, con sede en Europa. Mad Catz, finalmente, se despide de sus usuarios con un twit agradeciéndoles la confianza depositada a lo largo del tiempo.