Ayer, Intel anunció que durante la segunda mitad del año presentará su nueva generación de procesadores, la octava, con nombre en clave Coffee Lake. Estos procesadores llegan mucho antes de lo previsto ya que se decía que llegarían en 2018. Por otro lado, Intel confirmo que se mantendrá en 14 nanómetros siendo la cuarta generación que se mantendrá en este tamaño. Cabe recordar que Broadwell llegó en 2014.

Intel anuncia sus chips de octava generación, los Coffe Lake

En el año 2016, Intel abandonaba su estrategia previa de Tick-Tock, donde cada tick representaba una reducción del proceso de fabricación y cada tock una nueva arquitectura. Esta estrategia era sustituida por una de tres fases: Proceso, Arquitectura y Optimización. Pero ahora, con Coffee Lake, parece que Intel ha abandonado este nuevo modelo también. Kaby Lake era la optimización y parece que Coffee Lake sería una anomalía dentro del nuevo proceso.

Coffee Lake nos ofrece alrededor de un 15% de mejora en el rendimiento frente a Kaby Lake, a pesar de que no se indica si esta mejora se refiere a equipos de escritorio o portátiles. Intel ya prometió esta mejora entre Skylake y Kaby Lake pero se debió a una mayor velocidad de reloj, las IPC (intructions-per-clock) se mantuvieron idénticas.

La octava maravilla de Intel
La nueva generación de Intel tendrá que competir con la prometedora nueva generación de procesadores de AMD denominada Ryzen que llegará en marzo. Ryzen contarán con ocho núcleos y 16 hilos en su gama alta y con versiones de seis y cuatro núcleos en el resto de la gama, el precio de la nueva familia de procesadores se desconoce.

La llegada de los 10 nanómetros tendrá que esperar a Cannon Lake, que fue anunciado por Intel y que no tiene una fecha de lanzamiento. Estos procesadores llegarán primero a los clientes empresariales, servidores y datacenter, y posteriormente a los consumidores.